domingo, 18 de mayo de 2008
sábado, 17 de mayo de 2008
domingo, 11 de mayo de 2008
Poder y miedo
Antes de profundizar en este tema es necesario que conozcamos el significado de ambos términos. Según el diccionario de
- Poder: Dominio, imperio, facultad y jurisdicción que alguien tiene para mandar o ejecutar algo.
- Miedo: Perturbación angustiosa del ánimo por un riesgo o daño real o imaginario / Recelo o aprensión que alguien tiene de que le suceda algo contrario a lo que desea.
Ahora que ya conocemos sus significados podremos profundizar más en su análisis. Yo me pregunto ¿las personas debemos tener miedo a aquellas que tienen poder?
Yo pienso que no, ya que todo todas las personas somos iguales. El hecho, de que ciertas personas, tengan más dominio sobre algunas cosas, no significan que sean mejores que los demás y aún menos que puedan manipular a aquellas que no tienen ese poder.
Tal vez mucha gente no este de acuerdo conmigo, ya que hay muchos que piensan que el hecho de tener poder hacer mejor a aquellas que lo poseen y que les debemos temer porque con sus influencias o con su dominio sobre algo nos pueden afectar.
Pero como ya he dicho, yo creo que no les debemos temer, ya que todas somos iguales fisiológicamente y no hay nadie superior a nadie, que acaso no son personas como nosotros, que necesitan alimentarse, descansar, etc... No se distinguen en nada de los demás seres humanos, no son inmortales ni nada por el estilo.
Así que, para finalizar, solo diré una cosa, hay recordar dos cosas siempre: si alguien tiene poder es porque nosotros se lo hemos dado, de manera directa o indirecta, y que ya que nosotros se lo hemos dado también somos capaces de quitárselo.
lunes, 14 de abril de 2008
¿Somos realmente libres?
Antes de responder a esta pregunta es necesario conocer el significado de la palabra libertad. Según
Según esto la libertad es una facultad natural, lo que quiere decir que nos pertenece desde el nacimiento hasta la muerte y que todo el mundo la tiene, pero ¿realmente la poseemos en la actualidad?. Actualmente tenemos millones de cosas donde elegir, en todos los aspectos y ámbitos, pero ¿ejercemos nuestra libertad para llevar a cabo esas elecciones? O ¿estamos coaccionados por algo?
Sobre este tema hay miles de puntos de vista, y es algo que tiene cierto interés. Desde la idea reina por excelencia, durante el despotismo ilustrado: “Todo por el pueblo pero sin el pueblo” hasta Ramón de Campoamor con: “La libertad no consiste en hacer lo que se quiere, sino en hacer lo que se debe” y pasando por Voltaire con su: “Proclamo en voz alta la libertad de pensamiento y muera el que no piense como yo”. Miles de filósofos, pensadores, escritores, etc... han reflexionado y escrito sobre este tema y casi todos han llegado a la misma conclusión, no existe la libertad.
En mi opinión, no creo que exista una libertad completa, siempre estamos dirigidos por algo, ya bien sea la moda a la hora de vestir, la sociedad o los medios de comunicación a la hora de pensar o actuar de determinada manera, nuestros seres queridos a la hora de tomar ciertas decisiones, etc... Ciertamente somos libres, pero no en el significado total de la palabra, ya que en la gran mayoría de casos nosotros estamos manipulados. Tomamos las decisiones que nos “obligan” a tomar, ya que nos “bombardean” de tal manera con anuncios, propagandas, noticias tergiversadas, etc... que al final de todo tomamos las decisiones creyendo que es lo que realmente queremos, cuando en realidad es lo que nos han dicho que debemos querer.
Todas las frases anteriores demuestran que el ser humano nunca ha sido realmente libre, de una u otra manera se le ha ido manipulando, cada vez las tácticas son más sutiles, más desarrolladas, se utilizan más medios. Pero la realidad es que el ser humano esta tan acostumbrado a que lo manipulen desde que nace que ya no se da ni cuenta, es más en un fragmento de “Filosofía de la historia” de Kant se habla de que, en
jueves, 3 de abril de 2008
Comentario: "Los cínicos no sirven para este oficio" -Sobre el buen periodismo-
Para poder comprender mejor el libro debemos conocer quien es Ryszard Kapuściński. Ryszard Kapuściński nace en Pinsk (Bielorrusia) el 4 de Marzo de 1932 , y vive su infancia en medio de la violencia suscitada por las grandes potencias durante la segunda guerra mundial y la ocupación nazi de Polonia. Esta violencia cambió la vida de toda la población europea. La relación, ambigua, violenta e irónica, entre el poder y la vida cotidiana será el hilo conductor en la carrera periodística de Kapuściński. Estudió en
Este libro esta dividido en tres partes:
– La primera parte pertenece a un encuentro con Kapuściński el 27 de noviembre de
Esta primera parte habla sobre todo de cómo trabaja el periodista, la manera de informarse, de escribir, de inspirarse, etc... Los asistentes al encuentro y la propia moderadora, realizan diversas preguntas al escritor, en general todas ellas tienen que ver con su experiencia como periodista y los requisitos que según él debe tener el buen periodismo.
Para Kapuściński el buen periodista es una buena persona, que no es egoísta, ni trabaja en este oficio para enriquecerse, que esta al servicio de la humanidad y no al contrario. En pocas palabras para ser buen periodista se ha de ser buena persona y para que el periodismo pueda recibir el calificativo de bueno deber ser intencional.
– La segunda parte es una entrevista realizada el 28 de noviembre por Andrea Semplici.
En esta parte habla de África, de todos los problemas internos que ha sufrido desde la época del imperialismo, las guerras que ha tenido que superar, las crisis y muchas de las experiencias que él ha vivido en ese continente.
– La tercera parte es también un encuentro, pero en este caso se produce entre Ryszard Kapuściński y John Berguer.
En esta parte se habla fundamentalmente de las experiencias como escritores de ambos. Cabe destacar algo en lo que hace hincapié Kapuściński, que es el hecho de que él sea un escritor que refleja el mundo, es decir, que tiene que ir al lugar de los hechos para poder escribir sobre ellos, mientras que Berger, es un escritor reflexivo, es decir, que encuentra al inspiración para escribir en sí mismo, puede ver el mundo sin la necesidad de abandonar una habitación. Como dice el propio Kapuściński: “Quedándome en un único sitio, me muero, mientras que John crea”.